parte de enferma: laberíntica
Me decía Máximo Nesta que cuando uno se emborracha, no hace más que entrar en la sintonía del movimiento universal, una suerte de percepción natural del fluir, del acunarse indefenso, desnudo, en la inmensidad del cosmos pero sin miedo (impertérritos).
Laberintitis, inflamación del oído medio, el giro alocado que frena y la inercia que mantiene mi cuerpo en órbita fantasmal. La curda interminable, sin resacas, sin dolores, confusa, alterada. Laberíntica, Teseo (Deseo) tanteando en la oscuridad el hilo de Ariadna que lo salve del centro famélico voraz Minotauro que todo lo destruye. Laberíntico deseo que busca la salida, el rapto fugaz liberador, el sostenerse en su propio tiempo incalculable, el fin de la cordura (abozaleada), el placer dispar de estallar pérdida y ganancia, como todo en la vida.
(en la línea mortal del equilibrio, haciendo carne el poema de Vallejo)

(y estos días de lluvia feroz que no ayudan...)
(y estos días de amores mojados que no ayudan...)
Etiquetas: monólogos

que de pronto entra todo el universo en caos porque hace como 1 mes que ya no me aguanto más el histeriqueo de Boulanger ni el mío y he puesto los puntos sobre las íes por llamarlo de una manera menos......... elocuente.




-Ofrecele algo al señor, nena- me dice mi compañera 





