yendo los saurios

miércoles, 14 de noviembre de 2007

eres beeeio Luis Fernando!

Qué les puedo decir de los chamos venezolanos? las pieles morenas del sol, la sonrisa radiante, el movimiento ondulante de sus caderas al compás de la salsa, y a pesar de mi insistencia en "oh, no, por favor, no sé bailar" ellos no se echan pa' atrás: "ió la ievo, señorita, usted déjese nomás..." y efectivamente te enlazan de la cintura y te llevan al ritmo picante del baile. Hasta el más arisco de los muchachos no duda en desplegar sus dotes bailarinas cuando la música empieza a sonar. Y te aprietan y te sueltan y te giran en las noches calientes del trópico, entre trago y trago, entre un bocado de fruta exótica y la brisa del mar que sopla levantando las faldas. Los hombres venezolanos son amables, caballeros, "deje señorita, io la ievo de la mano, una chama tan linda no tiene que caminar solita", "se siente a gusto, señorita? quiere tomar un poco de aire en el malecón?" y una no puede resistirse a los encantos de esos brazos dorados, de esos pies ligeros, de esas bocas frutadas de guayaba y tamarindo.
La salsa y el sentido del humor son las mejores armas de seducción de los venezolanos, la pista de baile es la arena de batallas y triunfos, el amparo de las palmeras y el rumor de las olas son la escenografía perfecta para las películas de amor caribeño. Y yo fui a filmar, amigos, una telenovela, una película, una road movie, un cortometraje, un documental. Y estoy acertada en mi salsa, en estas vainas venezolanas que son tan maravillosas!

Como una suerte de determinismo geográfico y musical, podemos decir que la personalidad de los habitantes del Caribe está formada por estos calores y vapores tropicales y la alegría y felicidad de estos bailes contoneantes hasta el amanecer a la luz de las estrellas. Y, sin dudas, los argentinos no tenemos nada que hacer allí: irremediablemente somos hijos del melancólico tango.
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En el Café de Andrés, suerte de Tasca y salón de bailes, las parejas no dejan de sacar chispas al suelo. Estamos con amigos bebiendo Polar Ice, y hablando de la revolución latinoamericana. Hay un compañero cubano que no se cansa de decir: "me la ievo pa' Cuba, a vivir como cubana" mientras yo sigo hablando de Martí revolucionario y Carpentier barroco. Después empieza el reggaeton, y ahí sí me levanto de la silla y me animo a unos pasos rítmicos.

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8 Comentarios:

  • A la/s 11/16/2007 8:58 p. m., Anonymous amaliovilla dijo...

    Esto es demasiado, como en un sueño, donde los escenarios y los personajes se trastocan con total naturalidad, trato de asimilar lo que va pasando.

    Sé que hay racionalidad, pero el Caribe es algo tan lejano para mí como la Luna, o la cancha de River.

    Puestos al caso, ni siquiera sé si yo estoy aquí, pero de no ser así, me gustaría estar allá.

    ¿Que no se entiende? Otro brindis!

     
  • A la/s 11/17/2007 12:54 p. m., Blogger Sauria dijo...

    Amaliovilla, verdaderamente nos entendemos!!! el Caribe es un estado de ensoñación, sin dudas. Estando en las azules aguas en las blancas arenas me he sentido en el medio de la luna también.
    Molestaba a mis amigos venezolanos "estoy en el caribe!!" y ellos no podian entender que para mí era como estar en Luna, o en la casita de Tucumán :o)

    besos, amigo

     
  • A la/s 11/17/2007 3:15 p. m., Blogger Faco dijo...

    Siempre, siempre hay que saber. Parafraseando un proverbio, cuando vayas a Roma, baila como los romanos.

    Alguna vez supe, después me olvidé...

     
  • A la/s 11/19/2007 12:14 p. m., Blogger Mafalda dijo...

    Hasta para mi, que vengo de un país "tropical", se me hacen encantadores estos chamitos salseros. Mi experiencia de baile con uno de ellos me dejo definitiva y positivamente impresionada. Con su forma de conversar con un dejo de coquetería/exceso de autoconfianza y usando un acento entre suelto y atrevido (hermosa, mamita, preciosa), jamás pasarán inadvertidos. Si nos enfocamos en la imagen de hombres conquistadores que proyectan, para mi los venezolanos merecen un "esos si son hombres carajo!"

     
  • A la/s 11/19/2007 4:10 p. m., Blogger Sauria dijo...

    Faco, amigo, creame que no es tan facil!! esa gente nace con el ritmo en la sangre y uno no puede más que intentar seguir el ritmo a los tropezones... si pudiera amigo... snif...

    mafalda, amiga!!! nos entendemos perfectamente!!! usted sí que sabe de lo que hablo. Yo también le pongo 10 a los hombres venezolanos, y es más, enviaría a la Argentina a algunos de ellos a ver si le enseñan un poco de cortesía y seducción a los orangutanes de estas pampas! snif!
    Un abrazo!!

     
  • A la/s 11/19/2007 8:49 p. m., Anonymous Luis Fernando Beltrán dijo...

    ¿Y tenías que irte tan lejos para decirme ese piropo?

     
  • A la/s 11/20/2007 3:36 a. m., Blogger Mafalda dijo...

    Jugando un poco a generalizar, los ecuatorianos también están bastante bien. Claro que sin acento caribeño, ni con el estigma de saber bailar salsa, pero tienen una forma de ser educada y galante que a muchas puede parecer encantador (^_-). Epa chama! que saber bailar no lo es todo! (aunque ayuda bastante)

     
  • A la/s 11/21/2007 7:12 p. m., Blogger Sauria dijo...

    Luis Fernando Beltrán!!! usté si que está para telenovela de las 4 de la tarde, amigo! jajaja! besos!

    Mafalda sin lugar a dudas tengo el mejor de las apreciaciones sobre los chamitos ecuatorianos, qué bombones!!! Sin dudas, he nacido en el país equivocado! snif!

     

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