yendo los saurios

miércoles, 12 de diciembre de 2007

ultratúmbica

por Gen71 (y ayuda del más allá)

Preso todavía de una importante conmoción, tengo la alegría de escribir estas líneas para contarles que Sauria se ha comunicado conmigo desde el mas allá!!!

No lo hizo por medio de una tabla ouija, no lo hizo a través de una médium con la voz del Coco Basile; no señor… Lo hizo con su particular manera, con su “special way”, su “rebelde way”; esa a la que nos tenía tan acostumbrados, su inconfundible sello de vanguardia e hinchapelotez.

El caso es, amigos, que días atrás hallábame en una clásica confitería, tomando mi té de la tarde con unas galletitas rellenas de limón, recreando una cotidiana escena de nuestra querida diva. En el momento en el que me dispongo a sumergir una de ellas en la infusión, sin causa aparente, una de las mitades se despega de la otra, dejando al descubierto el relleno y salpicando té por doquier al realizar un torpe clavado en mi taza. Mi fastidio ante el desafortunado suceso vió su fin al advertir que la crema de limón que quedaba en la mitad que mi mano sostenía, reproducía con absoluta fidelidad el reptílico perfil de nuestra querida Sauria. Por un instante quedé paralizado por la emoción. Pero ni bien me hube recuperado del shock inicial, lo primero que atiné a hacer fue comerme de un tarascón lo que quedaba de la galletita, quizás por los nervios, quizás por angustia oral...

Desesperado comencé a buscar algún otro indicio de que lo que había visto era real y no un mero producto de mi imaginación. En ese momento noté que las salpicaduras de té habían alcanzado mi teléfono celular. Las gotas claramente se encontraban esparcidas sobre diferentes teclas, y en el enchastre visualicé la secuencia caprichosa, ordenada por el tamaño de las gotas: 0303456. Que sería este número? El famoso PIN de la Banelco? Las coordenadas donde yacen los restos del avión? El código de pieza del carburador del Fiat 128 IAVA?

Sorbí ansioso y ruidoso lo que quedaba de mi británica infusión (a estas alturas todos me miraban con desagrado) para dejar al descubierto lo que me esperaba en el fondo de la taza. Allí estaba la tapa restante de la galletita, deshecha, formando una pasta de la consistencia y el color de un vómito de bebé. Permanecí un largo rato observando el masacote, intentando encontrar alguna otra pista, algún otro mensaje de ultratumba de nuestra querida Sauria. En algún momento dentro de ese lapso de fija contemplación creí ver la cara de Elisa Carrió, pero la mayor parte del tiempo solo pude ver algo parecido en consistencia y color, al vómito de un bebé.

Finalmente mi evocación a los muertos fue interrumpida por una de las camareras que me informaba que estaban por cerrar, que hacía casi cinco horas que estaba mirando boquiabierto la taza y que no dudaría en llamar a la policía si no me iba a la brevedad. Comprendí que era el momento de irme a mi casa, y así lo hice, envuelto en la profunda desazón de no haber hecho contacto con la desaparecida estrella.

Una vez en casa, en un acto comandado vaya a saber por qué extrañas fuerzas, prendí la computadora y chequeé mi correo. Nuevamente me costaba creer en lo que veía. En mi bandeja de entrada apareció un mail de sauria@limbomail.com con el asunto “hola salame”. En ese mail nuestra amiga me contaba que las señales en galletitas de limón son bastante inestables últimamente, y que por eso había decidido comunicarse vía mail apenas pudo conseguir un cyber, ya que para ella las compus son mucho mas naturales que las apariciones ectoplasmáticas.

Además de las típicas quejas de gente muerta (se quejaba viva, asi que imagínense como se puso ahora); me pasó a modo de camino a seguir un listado de cosas que ella “vería con agrado” que sus deudos hicieran. Pongo a vuestra disposición y consideración este material; con la certeza de que no dudarán de su autenticidad, ya que a mi entender, estas cosas solo se le podrían ocurrir a una persona. A Sauria. Y dice así:

1-Ponedle agua al gato. Sí, al pobre gato.
2-Erigidme un santuario en Ayacucho y Arijón, a imagen y semejanza de la sala A del cine Monumental. Ofrendad copas de champagne y lentejuelas fucsias en mi honor, como así también pintura de labios y esmaltes de uñas. Crema anticelulítica y tintura para canas no, manga de atrevidos, conoceran el fuego del infierno!
3-Santificad a mi madre. Si, bañadla con yeso y ponedla en la puerta de la iglesia, tocad timbre y salid rajando. Tened la precaución de vendarle bien la boca antes, por favor. Haced lo mismo con la madre de Gen71, si sobrara yeso (“tu madre será una santa, pero vos...”)
4-Pagadme las facturas atrasadas del inmobiliario. Que después hacer la cola para la moratoria es un bodrio.
5-Recolectad los frutos antes de que la fuerza de gravedad haga lo irremediable. Vendrá un outlet de corpiños re groso en C&A. Atenti chicas.
6-Nombrad la calle Santa Fe como Sauria Rex, de modo que me departe un monumentazo a la bandera al final del camino! snif...
7-Donad sus bienes dominicales (reposeras, termo, mate, bizcochos de grasa y salame picado grueso, musculosa mallita agujereada y ojotas) en las puertas del diario La Capital. Algo me dice que muy pronto van a ser muy necesitadas por los habitués del lugar.
8-Liberad a Willy...

Luego mandó muchos saludos a todos y dijo que la vayan a visitar pronto, que ella les hace lugar en la casa, que “le pegan un tubazo” y listo. Y por último, mandó una foto del viernes pasado en un bar de tapas con sus amigas, que dice que son lo más que le pasó en la muerte. Que disculpen que a Scarlett le gusta sentarse sobre la mesa. Yo la verdad que ni idea de qué quiere decir, ni de quién es la junta de este tipa...

(Sauria in the sky with diamonds: Emma, Scarlett, Eva!)

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lunes, 26 de noviembre de 2007

necrológica

por Gen71

Sin lugar a dudas, me hubiera gustado que mis primeras palabras en este blog se correspondieran a una cordial invitación de la dueña de casa, y no a la necesidad de hablar de ella en estas circunstancias.
Muchos de ustedes (familiares, amigos, amantes, acreedores) ya estarán al tanto de la triste noticia que hoy nos reúne en este espacio.
Sauria, la brillante y subyugante autora de este blog, ya no está entre nosotros.
Estem… no me refiero a que no está entre nosotros porque se fué del país… sino a que Sauria pasó a mejor vida.
No! no es que pegó un protagónico en un culebrón Venezolano!
Que se murió! Estiró la pata, cagó fuego, patapúfete… quedó claro?

Retomemos.
El lamentable suceso que hoy nos ha dejado sin "su querida presencia" aconteció en un trágico accidente de avión; en medio de una tormenta tropical, que se la llevó para siempre de la forma en la que todos la conocíamos y la disfrutábamos.
No queda mucho para agregar al respecto, mas que decir que esta increíble mujer, murió como vivió.
Murió como una diva.
Como no podía ser de otra forma, como lo hacen las estrellas, nuestra adorada actriz malabarista se volatilizó en el cielo.
Nos deja entonces su impronta de triunfo; aquella que pudimos ver fulgurar cuando subía al avión en Ezeiza, despidiéndose de sus admiradores con su luminosa sonrisa, su vestido dorado y su peluca platinada.
Solo agitando la mano suavemente como la Evita de Madonna, para luego voltear con su elegancia característica y desdibujarse por la puerta de ingreso al poderoso Boeing que la alejaría para siempre de nuestro lado.
Sauria perfeccionó el axioma de la fama eterna de "vive rápido y deja un hermoso cadáver".
No hay cuerpo damas y caballeros.
Las divas no dejan restos, simplemente se evaporan en el aire, dejando en nuestras retinas solo el brillo, esa estela que alimentará su permanente recuerdo.

Ella no podía permitirse otro final.
Nunca hubiera agonizado en una cama de una enfermedad terminal, para que un familiar o amigo inescrupuloso la fotografiara y vendiera su decadente imagen a cambio de unos ticket canasta.
Mucho menos hubiera muerto de un resbalón en la bañera, para ser encontrada despatarrada boca abajo, miedio cuerpo afuera y con el culo a medio enjabonar.
Tampoco hubiera podido terminar sus días bajo las ruedas de un 146 al que no registró al cruzar porque iba con el MP4 a todo volúmen; dejando un triste espectáculo de fracturas expuestas y hundimiento de cráneo.
Nada de eso entonces.
Solo el fulgor de una estrella que se apaga repentinamente en el cielo.

Vamos a extrañarte Sauria.
Claro que si.
Y si hay un destino al que arriban las estrellas, le enviaría un mensaje a Marilyn para que se corra y te vaya cediendo el lugar.

Y volviendo a la cruda cotidianeidad, y dado que existen compromisos contraactuales con los auspiciantes de este blog hasta el mes de Marzo, a partir de la próxima semana comenzaré a subir material haciéndome pasar por una jóven de 17 años, que volcará en este espacio todas sus fantasías sexuales, las cuales graficaré con fotos rapiñadas de internet.
Es triste pero es lo único que los auspiciantes aceptan como posible reemplazo.
Aqui nos veremos entonces.

PD: Nadie sabe el PIN de la Banelco de Sauria?



(Es el fin
de una comedia americana
un jardín, dos que se aman,
música para violín
luz de gas, el cielo es tan azul pintado,
la ciudad un decorado: vidrio, cartón y aserrín.
Ya se, dirán, es ilusión
es como el primer amor.
Hollywood está desierta, tengo que volver al sol.
Quién querrá tu corazón de marquesina,
tu vejez, estrella en ruinas, rubia paseando en Rolls Royce.
Es el fin,
del infinito en cinerama
es el fin
de este programa,
tiempo de meditación.
Adios, adios
París, New York.
Ves la tierra en que naciste, sos vos
tus peliculas no existen, adios.
Canción de Hollywood, Serú Girán)

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domingo, 5 de agosto de 2007

hable con ella



1-
Cuenta la historia que la chica finalmente se había dormido, presa de tantos atropellos, alguno más atroz que otro. Pero él, extraña obra del amor, del amor tortuoso y paciente al que estaba acostumbrado, quizás, la pispeaba en su vida rutinaria, en su vida lúcida de torpes movimientos de balet, de un imaginario mundo de arte y expresión. Y luego la reencontró en el transcurso de su sueño profundo, y por mucho tiempo le murmuró palabras al oído, le lavó el cuerpo, la acarició con sus manos, ayudó a la circulación del líquido vital por sus venas, le contó historias cotidianas de los sucesos perdidos en esa cama agónica, miró por sus ojos, escuchó por sus oídos. Y ella así tan quietita tan dormida, y quizás nunca se enteró de nada. Él llenó su cuerpo de vida a pesar los desacuerdos, pero confío -como simple espectadora que soy- que sus actos siempre estuvieron sostenidos en un amor que ni siquiera ella, silenciosa destinataria, pudo comprender. Porque al final, ella nunca supo con certeza lo que había pasado, pero un día abrió los ojos, llenos de vida, y él... y él? estaba? ya se había cansado de esperarla? ya había perdido todas las ilusiones?

2-
"Hable con ella": Sobre cómo los monólogos ante una persona silente pueden ser una forma eficaz de diálogo. Del silencio como "elocuencia del cuerpo", del cine como vehículo ideal en las relaciones de las personas, de cómo el cine contado en palabras detiene el tiempo y se instala en las vidas de quien lo cuenta y del que lo escucha. "Hable con ella" es una película sobre la alegría de narrar y sobre la palabra como arma para huir de la soledad, la enfermedad, la muerte y la locura. También es una película sobre la locura, ese tipo de locura tan cercana a la ternura y al sentido común que no se diferencia de la normalidad.

3-
Benigno: Hable con ella, cuénteselo.
Marco: Ya me gustaría a mí, pero en este estado no puede oírme.
Benigno: No crea, el cerebro de las mujeres es un misterio. Y en este estado más...

4-
"este Caetano me ha puesto los pelos de punta"

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martes, 17 de julio de 2007

el pibito

Ovillada en mi cama, en el trans-verso al suelo, tras campos interminables de sábanas revueltas, el nido de yararaes que tengo bien vigiladas. Enroscadas entre sí girando lento, con sus lenguas fragmentadas balbuceando en la oscuridad de mis paredes. Cuando ellas duermen, recién ahí puedo dormir alerta, dormir alerta como en todo este tiempo antes. Infinito tiempo antes, sepultado tiempo antes.
Un día el pibito me hizo un regalo. En el aire viciado de mi habitación en las inmóviles cortinas, espantada vigilia sobre el cementerio cercano y aire moribundo, sobre el nido cercano y zezeante amenaza, y el pibito no hizo más que hacerme un regalo. Una luz en mi mesa de luz, mesa de luces, que se encienden tenues y al compás, y que transforman las terribles serpientes en algo gracioso, ridículo, alegre, quizás esos dragones multicolores del año nuevo chino. El pibito hace tiritas mi dolor, lo llena de cascabeles y movimientos. El pibito sabe hacer magia y despliega su galera para mí ¡para mí!.
El pibito me hace reir. Abre las ventanas, desplaza las paredes, cambia la fisonomía de este mi mundo, se siente, en el aire se siente la magia. La magia de las palomas en mi ventana, la magia de quedarme dormida en el sillón, la magia de su gato, la magia de desear sus huellas en cada segundo del reloj que tic-tac-tic-tac.
Ahora el pibito ha tomado la costumbre de despertarme por las mañanas, acariciando las sombras de mi espalda con el lapiz 6B que tanta cosquilla me hace, que tanta risa me da. Me promete su obra final, dice que yo lo inspiro. Y el pibito me revive de la risa, me saca carcajadas rosas, azules, amarillas, verdes, de esas que florecen en mi mesa, en mi plato de espaguetis que comparto con él, como en esos dibujitos de la dama y el vagabundo.
Sí, clichés, dirán ustedes... pero no. El pibito resignifica cada cliché para mí y me los regala, atados con moños, en mensajes que me lee en el teléfono, lo imagino echando monedas mientras hace trampas con su machete escondido en la manga, me lee cosas terribles, conmovedoras, proféticas, solemnes, así en voz baja. Todavia no se anima a las rimas por teléfono, aunque va dejando su rúbrica graciosa por todos lados. El pibito me vive de la risa. El pibito vacía los clichés, los despoja de sentido, para llenarlos de nuevos contenidos, increíbles contenidos, y yo no hago más que reirme. Hasta hemos descubierto muchas palabras juntos! El pibito me ayuda a inventar nuevas palabras, nuevos discursos, el pibito retiene y revive en mi cabeza las cosas que sueño mientras duermo profundo a su lado.

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viernes, 13 de julio de 2007

dos sueños

1- Estocolmo
Mientras se lo llevaba maniatado la policia me miró con tristeza, con los ojos desesperados, de niño asustado. No pude más que conmoverme, le di un beso, le dije: "tranquilo, quizás en la carcel puedas leer tranquilo, estudiar, quizás puedas estudiar y ser alguien". Materializarte alguien, purgar el pasado. En mi sueño me enamoraba del captor, de la persona que me intersectó a pocas cuadras de la casa de mis viejos, y a punta de un arma terrible, a punta de un pánico terrible que me dejó encerrada por horas por dias por años en un cuarto cerrado de paredes asfixiantes de paredes desesperadas. Y yo lo amaba y no podía entender ese amor, torturado, sin paz, muerto. Anoche, anoche soñé esto, una noche de sueño interrumpido, de frío de julio, de muchas vueltas en la cama. Ya van varias noches que sueño con Estocolmo, desde el infernal enero al gélido julio, dolor de sueños muertos.

2- El beso
¿Te puedo dar un beso? le pregunté en el patio de baldosas rojas, frente al ventanal, en la casa de mis viejos. Todo lo que quería en ese mundo imaginario era besar al chico de mirada tan transparente, tan azul que enceguecía, tan diáfana mirada de cielo de 13 o 14 años. Y le daba un beso, un beso lleno de vida, lleno de gusto a caramalo, saliva urgente, viva, dulce, tan inocente, tan niños de 13 o 14 años. Sentí en ese beso el gusto de la vida, o mejor, si uno pudiera pasar la punta de la lengua por la vida tendría el gusto de ese beso, ahí en el patio, entre las perras y las macetas tumbadas, entre el apuro de las cañas de pescar y las bicicletas hacia el arroyo Saladillo.
Y entonces le decía "yo ya te besé alguna vez, nos conocemos?" y él me miraba extrañado, sin poder comprender mi confusión, claro que nos conocíamos... "Sí, yo ya te ví antes, en otro sueño... cómo era que se llamaba tu mamá? y qué es la de vida de ella, tanto tiempo? y vos, qué hiciste? tenés un hijo? de verdad..?" De pronto los años pasaron de golpe en el patio de baldosas rojas, tan rápidos tan arrasadores, la mirada azul ya se habia muerto, un día de ¿agosto?, sí, el 7 de agosto San Cayetano, cuando él y yo teníamos 15 o 16 años y la muerte nos tocó y nos mató un poco. Y yo lo recuerdo porque estaba ahí, fui testigo presencial de la Locura, la Locura así con mayúsculas, la terrible locura de encontrar a la niña (tan parecida a mi hermana!) flotando en el río, tras los silos en el puerto. Cómo no acordarme, ¡claro que me acuerdo! de la violencia de la muerte sacudiendo, de los golpes a la mesa, las patadas, las piñas. Del doblón de mano que terminó en un empujón al suelo, del comienzo de las muertes, tantas muertes, tantas culpas. La muerte que se lleva en los ojos, esa que mató sus ojos ahí en ese patio, cuando volví a mirarlo ya no era el mismo. Ya no éramos los mismos.



Dos sueños. Como en un exorcismo, libero mis muertos, libero mis sueños. Necesito dejarlos en paz, de una vez por todas, enterrados el cementerio. Y volver a casa tranquila, con las manos en los bolsillos, con las alas a flor de labios.

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