yendo los saurios

martes, 26 de junio de 2007

ardientes

Ay qué calentito que tengo el cuerpo, estoy que ardo, mamita, cuánto deseo, cuánta pasión, qué hermosos destellos luminosos fulgurantes estertóricos extasiados, ay ay ay! que calor abrasador que me invade... snif snif... ¡¡qué olor a quemado!! Ay ay ay! ay la puta madre que me estoy chamuscando, aaayyy! Agua aguaaaa aguuuaaaaayyyyyy....



Así es, amigos/as, este año como en los anteriores desde que tengo uso (¿?) de razón (¿?) no pienso perderme la fogata de San Pedro y San Pablo, que tantos años organizó la Escuela de Arte Municipal (La Musto, qué tanto) allá en mi rioba en el corazón de Saladillo. Nos pasábamos semanas enteras armando muñecos gigantes de papel, y colgábamos de ellos todo lo malo: almanaques viejos, fotos de suegras, de ex novios, medias medallitas, contratos de alquiler, impuestos vencidos, poemitas malparidos, facturas del telo, discos de drexler, y todas otras que cosas que dan chuchis mala espina nostalgia cosa fea.
Y el 29 de junio al atardecer, el carnaval se armaba en la puerta de la Musto calle cortada: muñecos gigantes empalados, muñecos más chicos, murga, gritos exorcizantes, son de tambores, ritual pagano y caminábamos escasas cuadras hasta el Parque Sur, más exactamente en Av. Argentina y Andes, y ahí al lado del arroyo Saladillo, amontonábamos los bichos y trastos y recuerdos y todos gritábamos de euforia antes las primeras llamaradas que se devoraban monstruomorfoseaban derretían deformaban los pobres muñecos mensajeros de tanta mala onda. Un poco de pena daba, uno ya se encariñaba de tanto empapelar y plasticolear al muñeco, pero bué, el resultado era mucho mejor de lo esperado. Mucho mejor que andar llorando en las fuentecitas tirando monedas al agua ("quiero olvidarme de fulanito", "quiero dejar de usar este collar isabelino", "quiero aflojarme el bozal"), porque el poder del fuego es mucho más eficaz: fulanito se retuerce entre las llamas, reboleás el collar isabelino a la mierda y decís que no vas a dejar que nadie más en tu vida te meta un velador por el orto, ahí mismo te sacás el bozal cual acto libertario y entrás a aullar y ladrar feliz a la luna y al fuego irradiante (y tarasconeás al vecino, ya que estás).
Y eso, eso voy a hacer este año nuevamente. Así que los que se portaron malitos conmigo, andensén con el matafuegos cerquita por las dudas, los que se portaron re bien conmigo no tienen nada que temer, obvio.

Este año la cita es el viernes 29 de junio a las 18 hs en el Monumento concentrando muñecos, y las 19 hs. comienza la Fogata frente al galpón 17. (seh, seh, maldito año electoral, la municipalidad capitaliza hasta las fiestas barriales)

(Esto no es vudú. Pero qué ganitas eeeehh...)

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jueves, 21 de junio de 2007

huesito

Y dice así:

Revuelvo en la basura en el tacho de basura con los restos de comida del asado por el día del p.... día del p.... día del padre, che, que no me sale, y del cumpleaños ¡del cumpleaños! (de mi abuelita!) del domingo, y manoteo un hueso, le limpio un poco la lechuga y le desenrosco el hilo de un chorizo por piedad nomás y ya estamos, es el principio del fin: "Poooqui, Poqui, Poqui Poqui!!" y ahí viene el bicho traicionero siempre gruñiendo mala onda, de andar dando tarascones a la mano que le da de morfar y le acaricia el pelaje, ahí viene el bicho, meneando la cola como un bicho medio estúpido que no entiende nada en su elemental ser y no, juro no le puse ni veneno ni vidrio molido, el plan es mucho más fácil: abro la puerta de calle al ritmo de "Poooqui, Poqui, Poqui Poqui!!" y sin más arrojo bien lejos bien lejos el hueso a la calle. Y el bicho, que es estúpido y tiene hambre, quién no, pero que se conforma con las sobras con los huesos y yo ya no, ni en pedo una sobra, el bicho escaldado farragoso entra como un caballo, o mejor, sale como un perro con la cola entre las patas pero con hambre, por la puerta a la calle a llorar a la calle, la fría calle. Y ahí le doy el portonazo y le pongo doble llave, minga vas a volver, por perro traicionero por mal perro por perro sucio deshonesto, ni aunque llores ni ladres en la puerta pulgoso y sarnoso rogando un papel de diario donde dormir (que ladre y que llore: opciones poco creíbles ya que el bicho tarado pocas veces entiende lo que pasa a su alrededor, y eso que dice ser un buen perdicero... jajaja! por diooos y ni se da cuenta de la oportunidad de la mina increible que se pierde por perro boludo, que se joda!). Y yo cierro con llave y cuando el bicho no se da cuenta pongo los botellenos con agua para que ni mee cerca ni marque territorio, que ya bastantes cagadas se mandó en este territorio dolido, que se vaya revolver algún basurero si le pega el hambre. "Mirá, te juro que me duele más a mí que a vos..." Tripa corazón, ay ay ay qué dolorcito, pero no queda otra. Cucha perro, juira perro!

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viernes, 15 de junio de 2007

el Poqui

Aguante el bretón español traicionero!!!
Voy a pasar un fin de semana con el Poqui, acá está, este es:


El Poqui, amigos/as, me morfó un cacho de pantorrilla hace unos años. De ahí se me atrofió la pierna, aunque mi madre sostiene que no, que la pantorrilla se hundió porque yo ya me había hecho señorita y cambia la forma del cuerpo, de las piernas también. Pero para mí, fue el Poqui, que no me vengan con cuentos chinos. Tengo un enorme agujerazo blanco en la pantorrilla del lado de adentro que me da mucho mucho pudor mostrar. La marca del Poqui, herida infecta que me cosieron en el hospital Saenz Peña y después me dijeron que las heridas de animales no se cosen porque se infectan, vaya si lo sabré, cómo supuré pus y basura por semanas.
El Poqui era un breton español re re re traicionero, de esos que muerden la mano del que le da de comer. Un dia persiguió a mi prima Ayelén por todo el patio de la casa, mordiéndole el cuerpo, los brazos, rompiéndole la ropa, otra vez lo agarró al vecino Juan Manuel y le mordió las sienes, como si fuera un cocodrilo, toda la cabecita del Juanma en sus fauces, la marca de los colmillos en cada sien. Yo un día le acariciaba la cabeza (ya lo dije, soy una optimista a pesar a todos los pronósticos) sentada en un puf, y el bicho empezó a gruñir y yo nada "mi aura de bondad con los animales redimirá al puto animal y me amará for ever", pero no, el Poqui no entendía de telekinesis ni de auras y arremetió contra mi cara y lo empujé y puse las patas, y ahí se prendió de la derecha y la samarrió de lo lindo. Vino mi tía Adriana y lo agarró de las patas de atrás y lo arrancó de mi pata y lo estrelló contra una pared en el envión, el perro se fue y mis primos lloraban y todos lloraban y yo nada, no sentía nada de la adrenalina que tenía y veía toda mi pata chorreada de sangre y -cosa curiosa- el hueco que deja la carne arrancada da como una impresión de tela de toalla roja re re linda, tela de toalla esa que tiene como pelitos gruesos, como celulitas movedizas, que se yo, eso recuerdo...
El Poqui era un maldito. Pasa que tenía una existencia feliz en la casa de mis tíos con comida, mimos, cucha, libros (no, libros no) todo, de todo tenía el perro, hasta que un día, en una navidad, se asustó con los cohetes y petardos y se saltó el tapial. Y se fue, quién sabe dónde cuernos estuvo el perro de mierda. Después un día lo encontraron, re re re lejos lo encontraron, pero el perro ya no era el mismo, se ve que nunca más volvió a reconocer su casa, ni sus amos, ni su amor cánido amor. Y se volvió así de malo, andá a saber las cosas que le enseñaron en la calle, al Poqui.
La cuestión -la cuestión- que el Poqui había estado mucho tiempo con otros perros sucios e inmundos y que le hicieron cosas horribles y se volvió así tan malo, y todos dudaban si el perro tenía rabia, asi que todas y cada una de sus víctimas pasamos por el Carrasco a inyectarnos, a ver, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, sí! 8 pichicatas antirrábicas por las dudas no andar moqueando y gruñiendo después. 8 pichicatas y cómo nos abrochó el perro por el abandono petárdico, saltador de tapiales, bicho de mierda.

El Poqui volvió, hoy volvió, vino a saldar su karma, o bien a continuar con el mío. Si yo me había curado, mierda, no lo asesiné, el perro creo que se fue al campo a seguir mordiendo animales, al menos eso nos dijeron, pero yo no le hice nada, capaz que debería haberlo ahorcado para cerrar el karma pero, ya lo dije, soy optimista frente a todos los pronósticos. Y ahora volvió, capaz que ahora volvió el fantasmita del Poqui, un poco más bueno, porque los dientes ahora se le esfuman en el gruñido porque es un fantasma, obvio.

Bueno, este fin de semana lo paso con el Poqui en casa, qué tanto.
Qué? Acaso no puedo tener una maldita mascota virtual? ah, bueno...

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