yendo los saurios

jueves, 16 de noviembre de 2006

el Día V

El Día V, el dia que en Rosario comenzó la revolución del Vidrio, comunidad vidriada y oprimida harta de hacer de espejo de caras cirujeadas, de aires acondicionados, de autos de lujos, de transporte público de pasajeros hacinados al matadero cotidiano. Los Vidrios se declararon en rebeldía ante las "papeleras", los humos tóxicos, los efluyentes cloacales, la lluvia ácida, la desforestación, la plaga humana metiendo su mano voraz en todos los rincones. Dijeron basta ante los transgénicos, antes la depredación, ante la extinción de especies, ante las sequías, ante el agua como bien comercial y no como derecho a la vida, los Vidrios se declararon en lucha.

Los Vidrios se partieron en mil pedazos, llovió Vidrio en los decrépitos televisores, llovió Vidrio sobre los 4 puntos cardinales de la ciudad, cortantes, flagelantes Vidrios, que devolvieron por unos minutos todo lo que le está siendo quitado a la naturaleza.

(la foto de arriba es de Koluso)
más foto del Día V: Koluso, Facundo
Algunas notas "de color" sobre el Día V: Diario La Capital.


Dice la Carta de la Tierra:
"Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables."
[descargar el texto completo (pdf), muy recomendado!]

Algunas reflexiones sobre "Ecología Social", por Leonardo Boff, teologista de la liberación:
La ecología social propugna un desarrollo sostenible, que atiende a las carencias de los seres humanos de hoy sin sacrificar el capital natural de la Tierra, tomando también en consideración las necesidades de las generaciones del mañana, que tienen derecho a satisfacerse y a heredar una Tierra habitable, con relaciones humanas mínimamente justas. Pero el tipo de sociedad construida en los últimos 400 años impide realizar un desarrollo sostenible. Es energívora, ha montado un modelo de desarrollo que saquea sistemáticamente todos los recursos de la Tierra, y explota la fuerza de trabajo.
En el imaginario de los fundadores de la sociedad moderna el desarrollo se movía entre dos infinitos: el infinito de los recursos naturales y el infinito del desarrollo hacia el futuro. Pero dichos presupuestos han revelado ser una ilusión. Los recursos no son infinitos, la mayoría se está agotando, principalmente el agua potable y los combustibles fósiles. Y el tipo de desarrollo lineal y creciente hacia el futuro no es universalizable. Por lo tanto no es infinito. Si las familias chinas quisieran tener los automóviles de las familias norteamericanas, China se convertiría en un inmenso estacionamiento. No habría suficiente combustible y nadie se podría moverse.
Carecemos de una sociedad sostenible que encuentre para sí el desarrollo viable que satisfaga las necesidades de todos. El bienestar no podrá ser solamente social, tendrá que ser sociocósmico. Deberá atender a los demás seres de la naturaleza, como las aguas, las plantas, los animales, los microorganismos, pues todos juntos constituyen la comunidad planetaria en la que nos incluimos y sin ellos nosotros no podríamos vivir.
[leer más info acá]
[columna semanal de Leonardo Boff]



y acá yo, que sigo pensando que lo que pasó ayer no es ninguna joda...

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2 Comentarios:

  • A la/s 11/16/2006 8:52 p. m., Blogger Guillermo dijo...

    Sauria! Que sensacion que me viene hace rato dando vueltas. ¿Que es peor que un pesimista? Un pesimista acertado.

    Mi experiencia no fue tan cruenta pero sí terrífica. Me encontraba en la calle, el cielo oscuro, el viento soplando y ese rumor de piedra. Un conocido me propuso llevar hasta mi lugar de trabajo, pero cuando estabamos a 1 paso de su auto comenzamos a sentir un estrondoso y agudo rugido, cada vez más cerca nuestro.

    Yo con mi pronostico me apresuré a subir al auto mientras teniamos una de esas conversaciones de estúpidos:
    - Oh! ¿Que será ese ruido?
    - No se, pero está cada vez más cerca.
    Ese momento fue espantoso. No pude soportar más la tensión, vi un garage cerca y le tiré mi hipótesis:
    - Pa mi que son piedras, yo que Ud lo meto al auto en esta cochera.

    Apenas terminé de decir esto cuando comenzaron a caer los primeros megacascotazos sobre el auto. Tensión, y el amigo quedó petrificado por un momento, incluso dudo en manejar 10 cm contramano para entrar al estacionamiento, pero rápidamente volvió en sí y se decidió.

    Una vez adentro, de golpe la granizada se volvio de Violenta a Recontra Ultra Violenta. -- Esas piedras no estan cayendo, las está tirando-- me dijo, aunque no le presté mucha atención, porque estaba distraido tratando de entender que hacia una bola de hielo del tamaño de una pelota de tenis en medio del estacionamiento techado.
    Mis terribles sospechas no tardaron en hacerse evidentes: Ni siquiera el estacionamiento techado sirvió de guarida, pronto las chapas traslúcidas se rompieron y los cascotazos llovian al azar.
    Nos metimos al auto y pusimos al auto en una lugar donde no tuviera agujeros el techo, o eso creimos por un momento, desplazandolo finalmente al lugar de menor probabilidad de impacto.
    Por supuesto que no fuimos los único en entrar ahí como refugio, pero cuando la lluvia terminó el dueño se negó rotundamente a cobrarnos la estadía a ninguno, indicando que en momentos como estos debíamos hermanarnos.
    Que bueno que exista todavía gente así y que de la misma manera que el decierto de atacama florece cada 7 años, este tipo de personas florescan cuando es necesario.
    Pobre, todavía debe estar explicandole a los propietarios de los vehículos porque tienen el parabrisas roto a pesar de haber dejado el auto en un estacionamiento techado, y eso sin contar lo que le saldrá reparar el techo.

    A la salida, el día de los trífidos. Las hojas de los arboles alfombrando todo el ancho de las calles, daban a Rosario un aspecto inusual. Pajaritos muertos, arboles caidos, cables cortados y calles desiertas por otro lado asemejaban un bombardeo.

     
  • A la/s 11/17/2006 8:49 p. m., Blogger Alan dijo...

    Rosario no come vidrios!

     

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