yendo los saurios

miércoles, 6 de junio de 2007

el Héctor

  • La gente que me conoce de lejos, cree que soy mala onda
  • La gente un poco más cercana, sabe que soy mala onda y neurótica
  • La gente que me conoce más más más de cerca sabe que soy re re re intolerante y mala onda. Y neurótica.
  • La gente que me conoce re re re re cerca de adentro al fondo a la derecha de las neuronas, sabe que soy una loca de mierda neurótica obsesiva. Pero buena onda, eeeh, cómo los engañé a todos los anteriores!

En esta última posición de conocimiento sáurico se encuentra mi amigo el Héctor, que desde hace meses que me tiene la vela, velón, cirio, antorcha (él dice, humilde, apenas si velita de cumpleaños, que no me haga ilusiones, snif). El Héctor lleva un registro diario de mi vida, o sea, yo no tengo un diario, y en blog no publico todo, se imaginan!!! No tengo un diario, lo tengo al Héctor, que me hace de hinchada de clementes sin manos animado por cuerdecitas invisibles borombonbón borombonbón! El Héctor es una masa y lo amo con toda el alma. Un pibazo. Lástima que sea casado, ja-ja-ja mirá, ¡mirá cómo te miro! mirá como te calé, querido, vade retro satán. Qué va a ser, nadie es perfecto.

Le dije al Héctor: viste que los hombres siempre dicen que no entienden a las mujeres, lo que quieren, lo que piensan, que somos complicadas, jodidas, vuelteras, etc.? Bueno, el Héctor es poseedor del conocimiento inacabado de esta belleza escultural que les escribe, o sea yo, el Héctor tiene mi vida interior en bellísimos tomos ilustrados de la A a la Z ocupando el recinto sagrado de varios estantes ¡muchos estantes! en las paredes inmaculadas en las ultratumbas de un lugar re secreto que no les voy a decir, obvio. Pidanle recomendaciones a él, cualquier cosa, tiene la posta. Él que todo lo sabe! Todo sobre mí, que soy una mujer, que no intento para nada levantar las banderas de la representatividad sobre mi género, pero bué, para muestra sirve un botón, eso dicen.
Espero que al Héctor le sirva la experiencia catártica como me sirve a mí. Espero que aprenda mucho, no, no, no me agradezcas, Héctor, vos sabés que yo lo hago de onda, jajajaja! Un ídolo el pibe. Un ídolo. Eso. Que no pase el Héctor indavertido, que bien que me sostiene los pelos todos los días frente al inodoro y me alcanza la toalla para limpiar los restos de bilis, puaj. Gracias amigo!

(el Héctor prefiere mantener su identidad en secreto por cuestiones patanísticas del público que me acompaña, asi que en realidad, Héctor no se llama Héctor, se llama Sergio M. Acosta)


Tomos y tomos y tomos con mis boludeces. A este pibe hay que canonizarlo, he dicho.

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2 Comentarios:

  • A la/s 6/06/2007 10:10 p. m., Blogger Calíope dijo...

    See! hay algunos que se merecen la canonización y mucho más.
    Yo me anoto al club de fans del sr héctor, donde firmo?

    besos

     
  • A la/s 6/07/2007 6:51 p. m., Blogger Sauria dijo...

    El Hector es un amigo en común, Caliope!! después se lo presento, pero mire que ya me lo tengo reservado yo para la cháchara atormentante, eeeeehhh!

    Y usté, usté, tiene el segundo puesto en el podio, no se preocupes :o)

    besos!!

     

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